Conflictos
Emocionales
El acondroplásico
tiene una inteligencia normal. Las alteraciones psicológicas
que pueden aparecer en estas personas parten de la percepción
de su aspecto diferente a los demás.
Algunas de las dificultades que pueden presentar las personas
acondroplásicas tienen que ver con la falta de responsabilidades
hacia su vida, sentimientos depresivos, aislamiento social
y excesiva dependencia familiar.
Asimismo, pueden aparecer problemas psicológicos que
dificulten afrontar las diferentes etapas evolutivas de forma
adecuada, inmadurez personal, negación de su problema
y retraso escolar.
Por parte de los padres, aceptar el problema de la acondroplasia
es difícil, pueden surgir conflictos personales que
dificulten la relación con su hijo, e influir en la
percepción que éste tenga de su problema.
Pueden presentarse sentimientos de culpa, rechazo, negación,
o excesiva sobreprotección hacia el hijo con un problema
de crecimiento.
Con el fin de evitar y prevenir estos problemas, es necesario
atender desde el punto de vista psicológico a los niños
y a sus padres desde la primera infancia y a través
de equipos multidisciplinares.
Entre los 4 y los 10 años el niño conocerá
su problema, y según cómo lo maneje el entorno
familiar lo podrá aceptar. Durante esta etapa, deberá
atenderse especialmente la adaptación escolar y las
relaciones sociales, siendo importante que conozca a otros
niños con su mismo problema.
El adolescente acondroplásico puede mantener su dependencia
familiar de manera excesiva y estar falto de recursos para
afrontar la vida adulta, pudiéndose presentar en estas
edades un marcado aislamiento social.
Es primordial una actitud positiva por parte de la familia,
ya que la evolución y el pronóstico van a depender
en gran medida de cómo ésta pueda afrontar el
problema.
El favorecer el intercambio de experiencias entre familias
es un objetivo prioritario, no sólo por los efectos
terapéuticos subyacentes, sino también para
favorecer la comunicación y el conocimiento de los
distintos funcionamientos familiares. También potenciar
la divulgación de esta problemática a nivel
social contribuirá a una mayor comprensión por
parte de la sociedad para que exista un trato más normalizado
y menos sobreprotector a la persona acondroplásica.
Informarse de las asociaciones de afectados, organizaciones
como la FUNDACIÓN MAGAR
, permite conocer a otras familias y dirigirse a especialistas
en problemas de acondroplasia. Los padres se sienten solos
con el problema, y la posibilidad de contactar con otros que
se encuentran en una situación parecida ayuda a asumir
la realidad en mejores condiciones.
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