Discapacidades
En ausencia
de complicaciones, el acondroplásico puede no presentar
discapacidad significativa.
El niño acondroplásico presenta un cierto retraso
motor que se recupera espontáneamente: la marcha al
principio es ligeramente oscilante, pero rápidamente
el niño adquiere un patrón de marcha seguro
y eficaz. El desarrollo muscular es adecuado y permite a estos
niños realizar la mayoría de las actividades
de su edad.
La presencia de alteraciones en la alineación de los
miembros inferiores puede determinar, no obstante, ciertas
dificultades funcionales al reducir la base de sustentación
del niño y empeorar el equilibrio, originando de forma
secundaria una marcha más penosa y con un gasto energético
mayor.
En el adulto, la discapacidad habitual es la secundaria a
la estenosis de canal: el paciente nota hormigueos y sensación
de pesadez después de un paseo prolongado; más
adelante padece dolor en la parte baja de la espalda y flojera
en las piernas, con posibilidad de caída. En casos
muy avanzados, la parálisis es permanente y se pierde
el control vesical. El acondroplásico debe estar alerta
ante estos síntomas y no demorar la consulta al especialista.
La presencia de anomalías neurológicas puede
conducir al paciente a diferentes grados de discapacidad:
- De la conducta (hidrocefalia).
- De la comunicación (sordera, hidrocefalia).
- Del cuidado personal (estenosis de canal lumbar).
- De la locomoción (estenosis de agujero magno y de
canal lumbar).
- Y de la destreza (hidrocefalia).
Posibles discapacidades de los niños acondroplásicos:
1) El hipocrecimiento está desproporcionado, con extremidades
relativamente cortas. Por ello, no pueden hacer palanca con
el brazo, y la energía necesaria para llevar a cabo
las tareas diarias es desproporcionadamente grande. La consecuencia
es un cansancio rápido.
2) Las extremidades relativamente cortas en combinación
con un torso largo dificultan las tareas diarias tales como
vestirse o realizar la higiene personal. En algunos casos
los niños acondroplásicos no pueden alcanzar
con sus brazos el orificio anal, y dependen de terceros para
limpiarse. Ello se agrava por la limitación para estirar
el brazo que se presenta en la articulación del codo.
3) A causa de la malformación, las articulaciones de
las rodillas son inestables. La inestabilidad de las articulaciones
de las rodillas, y la carga anómala en la articulación
tibiotarsiana, ocasionada por la posición arqueada
de las piernas, originan dolores en las articulaciones, y
una capacidad de carga inferior.
4) Por causa del acortamiento del cuello del fémur,
y una malformación de la cadera, ésta se arquea
hacia delante cuando el afectado está de pie. Este
síntoma es compensado por la hiperlordosis lumbar.
Al contraer la musculatura de la espalda, el paciente evita
caerse hacia delante. Como muy tarde, durante la pubertad,
se hace evidente la sobrecarga crónica de la musculatura
de la espalda en la mayoría de los pacientes en forma
de fuertes dolores de espalda, que en algunos casos llevan
a la incapacidad laboral.
5) Como consecuencia de una alteración de crecimiento
en la base del cráneo, se estrechan las vías
nasales. Ello conduce a una rinitis crónica, llevando
consigo vegetaciones adenoides, obstrucciones de respiración,
y una otitis crónica, que a menudo ocasiona posteriormente
sordera del oído medio.
6) Las costillas cortas conducen a una capacidad pulmonar
disminuida, con posteriores trastornos de numerosas funciones
respiratorias.
7) A causa del acortamiento de la base del cráneo,
se estrechan las aberturas óseas que allí se
encuentran. Ello afecta sobre todo al foramen occipitale y
los canales venosos. Sus consecuencias son: una limitación
de la médula espinal a la altura de la medulla oblongata;
y una retención de la sangre en las venas que ocasiona
una elevada presión interior del cráneo, formación
de un hidrocefalus internus et externus.
8) Las consecuencias de la respiración nasal obstruída
y la limitación de la capacidad torácica son
apneas centrales obstructivas, debidas a los cambios en el
sistema nervioso central mencionados en el apartado 7), que
en ocasiones causan la muerte del niño y requieren
en cada caso una especial atención de las funciones
respiratorias. Ello debe darse sobre todo en los casos de
niños muy pequeños y recién nacidos.
9) En la temprana infancia suele presentarse una hipotonía
muscular de grado medio o superior. Por ello, el desarrollo
motor temprano es más lento del habitual.
10) Los niños acondroplásicos sudan más
de lo habitual. Ello se debe, por un lado, al aumento del
calor producido por el disminuido grado de acción de
la musculatura, y, por otro lado, a la alteración del
metabolismo, posiblemente en la cadena de respiración.
11) En el caso de que los cuidado médicos y asistenciales
sean insuficientes, pueden producirse complicaciones. La alteración
de crecimiento de la columna vertebral y la hipotonía
muscular, por ejemplo, pueden conducir a una cifosis torácica-lumbar
seguida por una limitación del conducto vertebral y
una compresión de la médula espinal. El hidrocéfalo
puede alcanzar valores excesivos y hacer necesaria la operación
denominada Shunt. A causa de la malformación de las
extremidades y la carga anómala en las articulaciones
pueden surgir artrosis prematuras. El parto de modo natural
no es posible.
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