Tratamiento
| Procedimientos
quirúrgicos de elongación
El niño
acondroplásico es inteligente, habitualmente goza de
buena salud y presenta una esperanza de vida normal. Por tanto,
en ausencia de complicaciones no precisa de una atención
médica especial. No obstante, debido a posibles desviaciones
del desarrollo que pueden experimentar estos niños,
es recomendable confiar su cuidado a profesionales sanitarios
que conozcan la historia natural de la enfermedad, y siempre
bajo un enfoque interdisciplinar donde el protagonista sea
el niño y la familia.
No hay ninguna medicación específica para aumentar
la talla en los niños acondroplásicos. El uso
de la hormona de crecimiento no es útil en estos casos.
La única práctica para logra el aumento de la
talla es el alargamiento de los segmentos óseos, que
ha pasado de ser una práctica experimental a consolidarse
como un procedimiento terapéutico bien definido.
El alargamiento óseo es un tratamiento complejo y de
larga duración. Es precisa una máxima colaboración
del niño y su familia. Se necesita la cooperación
entre pediatría, cirugía ortopédica y
rehabilitación.
Si se plantea el alargamiento, hay que completarlo con la
elongación de los miembros superiores y no ceñirse
exclusivamente a los miembros inferiores.
Cuando la talla corta tiene grave repercusión psicológica,
puede estar indicado aumentar la talla del niño mediante
un alargamiento quirúrgico de las extremidades.
El alargamiento de las extremidades consiste en un proceso
en el que a través de una intervención quirúrgica,
se provoca una fractura mínima en una zona determinada
del hueso y mediante la colocación de un fijador externo
adaptado al hueso, no se permite que esa fractura se consolide.
A partir de ahí, se va alargando el hueso a través
del fijador a razón de un milímetro diario hasta
conseguir la longitud adecuada. Una vez finalizado el alargamiento,
debe mantenerse el fijador hasta que el hueso se consolida
completamente. Por último, se pasa a un período
de rehabilitación para que el hueso y las partes blandas
adquieran las características normales.
En caso de niños afectados de acondroplasia se alargan
tibias y peronés, los fémures y los húmeros.
De esta forma, se puede llegar a mejorar la talla en 30-35
cm.
Por sus características físicas y morfológicas
se dan una serie de circunstancias que favorecen los métodos
de elongación. Es más asequible el alargamiento
de un miembro de una persona acondroplásica que el
de un individuo sin problemas de crecimiento. Ello es debido
a la gran laxitud de los tejidos y a la hipertrofia de las
partes blandas que presentan los acondroplásicos.
La mayoría de los acondroplásicos deben someterse
durante su vida adulta a intervenciones correctoras de las
extremidades inferiores o descomprensiones medulares, para
no verse afectados de importantes limitaciones funcionales
provocadas por la artrosis prematura o las alteraciones neurológicas
debidas a la comprensión medular.
El objetivo de las correcciones de las deformidades durante
el alargamiento quirúrgico consiste en evitar en lo
posible toda esta patología secundaria.
La aplicación de un procedimiento quirúrgico
de estas características, debe tener como finalidad
conseguir una talla suficientemente aceptable para permitir
superar las barreras físicas y arquitectónicas
que impiden el desarrollo social del individuo acondroplásico.
Los alargamientos deben ser globalmente de unos 30 cm. En
las extremidades inferiores y de unos 10 cm. en las extremidades
superiores.
La edad más idónea para iniciar el proceso de
elongación de las extremidades en los acondroplásicos
es entre los 9 y los 11 años. Las características
morfológicas del sistema óseo permiten a estas
edades alcanzar los máximos alargamientos por segmento
óseo, con muy buena regeneración ósea
en el foco de elongación, al tiempo de que psicológicamente
son capaces de entender mejor el problema a esta edad, y su
colaboración con los procedimientos de elongación
es más completo.
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